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APRENDE  A  ESQUIAR
 El esquí, la libertad total

La montaña siempre ha fascinado al hombre, en sus alturas parecen estar las respuestas más profundas del ser humano. Algunas montañas son tan remotas e inaccesibles, que los deportistas más temerarios han hecho de ellas el gran reto de su vida. Y claro, de ellas uno vuelve sintiéndose más sabio, como si hubiera visitado el cielo. Todo eso en cierto grado lo experimenta un esquiador y si en algo coinciden todos, es en la sensación de libertad que transmiten los impresionantes escenarios que se contemplan en cualquier estación de esquí. Pero si encima esquiamos bien, la sensación de velocidad, movilidad y libertad será total y, por ello, se puede decir que hay pocos deportes tan gratos como éste.

Antes tienes que equiparte bien

En primer lugar hay que saber que el material que utiliza un principiante ha de ser el apropiado a su nivel y debe estar en buen estado. A nadie se le ocurriría aprender a conducir con un Ferrari, así también para esquiar lo mejor es empezar con material específico para debutantes. Por un lado, hay que utilizar esquís flexibles, cortos y ligeros, con los que giraremos y aprenderemos más fácilmente y que, por otro lado, serán los más baratos, éstos son los llamados "easy carving". Del mismo modo, las fijaciones deben ser de gama baja o al menos media-baja, esto es importante porque gracias a su construcción pueden evitarnos lesiones. La regulación de las mismas es también fundamental, deja que un profesional lo haga el primer día.

Las botas deberán permitir cierta movilidad de tobillos para hacernos más fáciles los movimientos a poca velocidad. La comodidad es prioritaria y en este sentido las botas de gama alta no servirán ya que son demasiado duras. Tanto las botas como los esquís y fijaciones se pueden alquilar en tiendas o alquileres ya sea en ciudades o en la propia estación, es lo más recomendable para el primer día. Si por el contrario vamos a comprar el material, hay que tener especial cuidado en la elección de las botas, ya que no todas se ajustan a cualquier tipo de pie y además tendrán que durarte varios años.

En cuanto a la ropa, también debe ser específica para practicar este deporte, no hay que olvidar que el esquí se realiza en altura y a temperaturas que en muchas ocasiones bajan de los cero grados y que además un principiante cae a menudo sobre la nieve. Así, lo ideal es que la ropa abrigue bien, sea impermeable y transpirable en la medida de lo posible y sobretodo nunca debemos utilizar vaqueros, chándal u otra ropa de uso corriente. Lo mismo pasa con los guantes, el gorro también será necesario (especialmente para el que sea calvo).

Otro complemento imprescindible son las gafas de sol o, dependiendo del día, las gafas de ventisca. Sea cual sea el tipo, tanto la calidad como la protección deben de ser siempre aceptables pues la radiación solar en montaña y nieve es tres veces superior a aquella de la playa, incluso en días nublados. Por ello también la crema solar y el cacao de al menos factor 15 son siempre necesarios. Cuidado con todo esto, puesto que mucho de lo que disfrutemos va a depender de lo correctamente equipados que vayamos.

Luego tienes que aprender a esquiar

La sensación al ponernos unos esquís por primera vez es la de ser absolutamente incapaces de dar un paso, nada que ver con esa sensación de libertad anteriormente descrita. Puede que ahí esté la clave, tenemos que aprender ya no a andar sino a deslizar, lo cual nos va a obligar a hacer unos movimientos diferentes, si cabe más sutiles. Y es que, en efecto, la técnica de un esquiador parece no llevar una lógica.

Por eso, para conseguir esta técnica, hay que realizar un aprendizaje relativamente metódico. No os preocupéis porque aprender a esquiar es muy divertido, fácil y rápido, y con un profesional además será totalmente seguro. Lo primero antes de ponernos los esquís, será conocer el material, para qué sirve y cómo transportarlo. A continuación ya sí podremos ponérnoslos pero antes de bajar cualquier pequeña cuesta hay que aprender a moverse con los esquís, después aprender a subir y, por fin, deslizar. Esa será la primera sensación de libertad, muy breve, pero para un debutante una gran satisfacción. Esto sólo es un primer paso, hay que seguir, aprender a frenar en cuña, luego aprender a girar también en cuña, hasta que finalmente uno ya esté preparado para subir en un remonte mecánico.

Podría parecer que estas primeras clases carecen de importancia para el futuro y que sólo son unos rudimentos para poder empezar a esquiar aceptablemente. Nada más lejos de la realidad, desde que el debutante se pone unos esquís, estará aprendiendo a ser un buen esquiador (o malo) y muchos de los gestos por insignificantes que parezcan ahora, seguirá realizándolos cuando ya sea un esquiador experimentado, muchos vicios o defectos también los seguirá manteniendo. De lo que se trata es de aprender los movimientos correctos y no coger esos hábitos que en un futuro podrían entorpecer la progresión del neófito. Es cierto, un debutante aprende a hacer la cuña (la forma de girar elemental), pero en realidad el profesor le está enseñando los gestos para en un futuro hacer paralelo y luego carving.

Por qué un profesor

Sin duda el esquí es un deporte muy técnico y que evoluciona continuamente, requiere de un aprendizaje apropiado y, en este sentido, aprender correctamente de forma autodidacta es totalmente imposible. Se podrá aprender a deslizar, a mantener el equilibrio, incluso a girar o a ir rápido, pero nunca a ser un buen esquiador, para eso necesitaremos a un profesor.

El profesional va a transmitir estas destrezas siguiendo una progresión lógica pero a la vez tratará de hacer pasar un rato ameno al alumno, después de todo, de lo que se trata es de disfrutar lo más posible. El hecho de aprender e ir superando etapas, será un motivo de gran satisfacción para cualquier esquiador.

Aunque parezca que el profesor sólo trata de hacernos pasar un rato divertido, en realidad en todo momento estará pendiente de que los movimientos del alumno sean los apropiados, corrigiéndolos con juegos y ejercicios, ya no sólo para que esquíe mejor, sino para que lo haga de forma segura, eficaz. Y, sobretodo, cuando se esquía por primera vez el profesor puede ser determinante para evitar cualquier lesión.

Por eso éste ha de ser un profesional entrenado para su labor y aparte de ser siempre un buen esquiador ha de ser al mismo tiempo un buen pedagogo, teniendo que capacitarse para ello en escuelas específicas a tal fin. Parece que por fin va a haber una titulación que reconozca oficialmente a este profesional, una necesidad de hace ya muchos años y que hasta la fecha, se había convertido en una laguna legal en España. Buenos profesores se van a encontrar tanto en las propias escuelas de las estaciones (posiblemente los más experimentados) como en los clubs y escuelas de las ciudades. En Ski-Kamel nos tomamos muy en serio esta profesión y creemos que así debería de ser en todas las escuelas. Es por ello, que todos nuestros profesores realizan 2 cursos anuales de Formación y Reciclaje de Monitores.

Fdo.: Fermín Gomez-Wilkie
Monitor de Ski-Kamel
Profesor Diplomado de la Escuela Española de Esquí y de la ISIA
2 veces Campeón del Campeonato de Baches de Madrid
2 terceros puestos en la Copa Ballentines de España
7 años participando en la alta competición de esquí

 

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